El problema del Camino del Perú ya no puede mirarse solamente como una cuestión de tránsito. La ruta que durante años funcionó como una vía de conexión entre distintos puntos del área metropolitana quedó inmersa en urbanizaciones que crecieron alrededor suyo. Donde antes había campos y cultivos, hoy hay barrios, countries, comercios y nuevos desarrollos. Y esa transformación modificó también la función de la vieja traza.
El propio Gobierno provincial reconoce que el corredor llegó a un límite. “Es una vía de conectividad cuya capacidad operativa está colapsada. Necesitamos ampliarla”, admitió el ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur.
Cómo encontrar una solución al caos del tránsito que se repite todos los días en el Camino del PerúNazur entiende que el Camino del Perú (ruta provincial 315) cambió de naturaleza a medida que avanzó la urbanización. “Ya no tiene característica de ruta, sino ya tiene más bien de una vía central en una ciudad. Y ahora debe responder a eso”, sostuvo.
Ese cambio obliga, según el ministro, a pensar otra infraestructura y otra manera de ordenar el tránsito. No alcanza con conservar la ruta tal como está. Tampoco le parece suficiente poner más controles o buscar desvíos aislados. La discusión que plantea Obras Públicas es de una escala mayor. “Hay que modernizar, hay que ampliar su capacidad”, insistió.
El problema es que esa transformación requiere una obra de gran magnitud y, por ahora, el principal límite no es técnico sino económico. “Pensado está. El tema son los recursos”, resumió.
¿Quién se hace cargo?
Según Nazur, la expansión urbana y la consecuente transformación de la ruta obliga también a revisar quiénes deben hacerse cargo de las nuevas infraestructuras que hoy e necesitan. El ministro puso especialmente el foco en los desarrollos privados.
La posición de Obras Públicas es que la expansión inmobiliaria no puede avanzar de manera independiente de las obras necesarias para sostenerla. “La urbanización tiene que ir acompañada de infraestructura”, afirmó.
Y fue más directo: “los sectores privados no pueden desarrollar y desentenderse de la infraestructura”.
Las fuerzas ocultas del Camino del PerúLa idea que plantea Nazur es una responsabilidad compartida: el Estado quiere acompañar el crecimiento, pero los desarrolladores también deben participar de las inversiones que ese crecimiento demanda, sostuvo.
“Hay que sentarse a conversar, hay que ver las inversiones del privado. Y hay que analizar los costos-beneficios”, apuntó.
Una opción
En medio de la discusión sobre cómo aliviar el desbordado Camino del Perú, según contó Nazur, apareció una alternativa en San José: utilizar la calle Los Cerezos (paralela a la ruta 315) para establecer una circulación diferenciada y derivar parte del tránsito.
De esta manera, desde la zona conocida como La Cartujana y hasta el final de la Curva de Los Vega, el Camino del Perú podría tener una sola mano, y la otra sería en la calle Cerezos. “La propuesta está siendo estudiada por la Provincia. No hay todavía una decisión”, aclaró Nazur.
El principal interrogante es qué sucede cuando el tránsito de una ruta provincial se traslada hacia una calle urbana, con el peligro que eso significa, advirtió.
Caos en el Camino del Perú: Fanzolato se extiende y Yerba Buena tendrá los terrenos para avanzar hacia la ruta 315Por eso, para Obras Públicas, no alcanza con determinar si una calle puede funcionar como conexión. Hay que saber qué tránsito recibirá, qué sectores atravesará y qué consecuencias tendrá sobre quienes viven allí. “Estamos estudiando qué zona va a atravesar, cuál es la población que vive por ahí, si hay muchos niños. Son muchas cosas”, explicó el ministro.
En otras palabras, el debate no pasa solamente por dibujar una nueva línea sobre un mapa. Una vía que hoy recibe tránsito de ruta puede terminar trasladando vehículos hacia un sector residencial que no fue pensado para soportarlos.
Nazur, además, remarcó que Los Cerezos se trata de una calle angosta y que, aunque la alternativa contempla una circulación en un solo sentido, por allí también debería moverse el tránsito vinculado con la actividad productiva de la zona. El funcionario mencionó plantaciones de limones, fábricas de ladrillos y otras industrias que generan circulación propia.
“Van a tirar su tránsito por una calle que no tiene las dimensiones, que está prácticamente urbanizada”, advirtió. Por eso, lo que puede aparecer como una solución sencilla para descargar el Camino del Perú puede generar, al mismo tiempo, un nuevo problema en otro punto.
El atajo en una finca
Nazur también habló sobre la posibilidad de vincular el Camino del Perú con la calle Fanzolato, teniendo en cuenta que a la altura de la Curva de Los Vega ya hay un particular que abrió una arteria en la finca, la cual está siendo utilizada por muchos conductores como un atajo para llegar más rápido a Yerba Buena desde Cebil Redondo.
La Provincia sostiene que antes de tomar una decisión como esta debe definirse qué tipo de intersección sería necesaria para conectar esa circulación con la ruta provincial. Las posibilidades, según Nazur, van desde una rotonda hasta un semáforo o un cruce elevado, dependiendo del volumen de vehículos.
Por qué el Camino del Perú ya no puede pensarse como rutaAun con esas precauciones, considera que la nueva conexión por Fanzolato podría tener un efecto concreto sobre el Camino del Perú. Nazur aseguró que existen estudios que estiman una reducción de entre un 12% y un 15% del volumen de tránsito en el tramo comprendido entre avenida Perón y la Curva de los Vega.
Ese porcentaje no implica, sin embargo, que el Gobierno haya definido avanzar con la alternativa. El propio ministro insistió en que todavía se está evaluando su viabilidad.
La cuestión es determinar si el alivio que podría producir sobre la ruta justifica el impacto de trasladar parte de ese movimiento hacia un área urbana ya consolidada.
Una obra millonaria
Nazur no descartó una intervención de mayor escala sobre el Camino del Perú, pero fue claro respecto de la dificultad para financiarla. “Ampliarlo requiere una obra pública millonaria”, dijo.
El ministro explicó que la Provincia está afrontando la obra pública con sus propios recursos y que, según su diagnóstico, la falta de fondos nacionales vuelve más difícil encarar inversiones de esa magnitud.
“Nosotros estamos atendiendo la obra pública con muchísimo esfuerzo”, afirmó. La ampliación del Camino del Perú debe competir, además, con otras prioridades presupuestarias. Nazur mencionó entre ellas la seguridad, la salud y la educación. Por eso, el proyecto no está descartado. Pero tampoco tiene, por ahora, una fecha de ejecución.
La Provincia mantiene mientras tanto las tareas de conservación de la ruta y estudia alternativas, resaltó.
El ministro habló sobre otro tema no menor: la ruta 315 atraviesa un territorio donde intervienen San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y Tafí Viejo, mientras que la jurisdicción sobre la traza corresponde a la Provincia. Para Nazur, esa superposición hace necesario sentar a todos los actores en una misma mesa. Allí deberían discutirse las distintas alternativas: nuevas aperturas de calles, las características de las intersecciones, posibles sentidos únicos de circulación y las condiciones necesarias para que esas modificaciones sean seguras. “Esas cosas conversar entre los cuatro y decidir”, sostuvo.
“Nadie puede resolver solo el futuro del Camino del Perú”, añadió. La definición política es importante porque el Camino del Perú no termina en los límites administrativos de un municipio. El tránsito tampoco. Una modificación en un punto del corredor puede generar consecuencias varios kilómetros más adelante.
Planificación y coordinación son fundamentales, según Nazur. Insiste en decir que el Estado sí está dispuesto a acompañar el crecimiento urbano y a estudiar cada propuesta que puedan hacer los particulares para descomprimir el Camino del Perú.
Otra necesidad
También se necesitan obras hidráulicas
El diagnóstico oficial sobre el Camino del Perú incorpora otro problema que suele quedar detrás de la congestión vehicular: el agua. El ministro de Obras Públicas de la provincia, Marcelo Nazur, sostuvo que el crecimiento urbano del área metropolitana modificó el comportamiento hídrico de la zona.
Los terrenos que antes estaban ocupados por cultivos fueron reemplazados por viviendas y urbanizaciones. Ese cambio, explicó, genera mayores escorrentías y caudales que terminan llegando a las cunetas y a los desagües. Por eso, cualquier transformación importante del corredor vial debería contemplar también obras hidráulicas.